Lo suyo fue el sacrificio. Soñando con sacar las mejores imágenes en el deporte, no esquivó el trabajo profesional y se fue perfeccionando con el correr del tiempo. De tanto batallar pasó por los medios más importantes de Argentina los cuales tuvieron la grandeza de ilustrar sus notas periodísticas con sus fotografías. Un estudioso de profesión.

Es una de esas historias que dan gusto conocer. Un hombre con la palabra justa a la hora de enseñar que vivió y transitó momentos mágicos en su profesión. Editorial Atlántida, Revista El Gráfico, Diario Olé, Revista Sólo Básquet fueron algunos de los medios de comunicación donde reflejó su trabajo fotográfico, el porteño Carlos Marcelo Figueras.

“¿Sabés cuántos reporteros gráficos hay superiores a mí? El secreto es que a ellos no les gusta el básquet. Yo tenía colegas míos en El Gráfico y en Atlántida que eran unos grandes profesionales. Por ejemplo el viejo Alfieri, Legarreta, Eduardo Forte, Gerardo Horovitz, grandes profesionales pero no les gustaba el básquet. Entonces, me aprovechaban y me mandaban a cubrirlo. Iba estudiando los movimientos de los jugadores para saber cuándo tenía que hacer la foto, nada más”, expresó Figueras en el comienzo de la nota con #VivoVerde.

Estudiar los movimientos, que importante era en aquel tiempo que se creó la Liga Nacional de Básquet por iniciativa de los entrenadores José María Cavallero, León Najnudel y Horacio Seguí, y el periodista Osvaldo Ricardo Orcasitas y que en los estadios se veía poco y nada. En fin, sacar una foto era una lotería porque en esa época no se podía corroborar si estaba o no la foto.

“Ahora es mucho más fácil, si no te gusta la foto la tirás y tratás de repetirla. Nosotros para hacer fútbol que yo también lo cubría íbamos a la cancha de Boca que tenía un contraluz tremendo y había que llevarse un buzo rojo porque no refleja la luz. Entonces, medíamos la luz en la palma de la mano para que el contraluz, la cara, salga bien clara. Pero si vos llevabas una ropa blanca o clara te engañaba mucho el fotómetro. Son cositas que se van aprendiendo a base de trompadas en el laboratorio”, afirmó Marcelo.

Dejar todo en la cancha, es lo que Figueras hizo en el Estadio José Amalfitani. “Me pegué el porrazo de mi vida porque salí a festejar un gol que hizo, de penal,  Néstor Gorosito jugando para San Lorenzo en cancha de Vélez. Yo trabajaba estaba para Olé y Gerardo Horovitz, compañero mío para El Gráfico y los dos estábamos igual, de amarillo con esas capas de agua. Salimos los dos corriendo a la vez y nos pegamos un resbalón, caímos con toda la cintura contra el piso. Parecía un ballet. Lo único que me acuerdo es que vino el utilero y me dijo: “hermano, tenés que usar tapones largos”. No puedo decir cuál fue mi respuesta pero no me saludó más después jeje”, contó el nacido en Capital Federal.

No hay fotos fáciles ni fotos difíciles, hay fotos. “La foto que puede ser difícil es cuando vas a hacer una nota de asalto, como se dice vulgarmente, o tenés que hacerle una a un personaje que no le gusta la foto y debes buscar un resquicio con el lente para engancharlo en una foto. Eso puede ser un poco difícil. Ahora con los lentes largos no es tan difícil. Con uno corto es más complicado”.

La foto fácil se te da: gatillaste y se dio. Marcelo contó que un día lo mandan a hacer fútbol a la cancha de Independiente que jugaba contra Platense. “Era un partido nocturno y le dije al otro chico: hacé vos el ataque de Independiente que yo voy a hacer el ataque de Platense porque me había olvidado los lentes. Entonces, no era que no venía una vaca dentro de un baño pero no tenía una visión clara. ¿Sabés cuál fue el resultado de ese partido? Ganó Platense 3 a 0. Y yo tuve la suerte de hacerle una buena foto a Fernando “El Tero” Di Carlo que fue tapa de Olé. Entonces, viste se te da”.

Por una pitada podes perder el momento más importante de la escena. “Don Ricardo Alfieri me dijo una vez  y siempre lo recuerdo: pibe, porque yo en esa época era pibe cuando él era grande y yo había entrado a El Gráfico. Me dice: pibe, usted que fuma cuando va a la cancha no fume porque en el momento que encendió un cigarrillo se perdió el gol. En El Gráfico perderse un gol era, qué se yo: Constancia Vigil se ponía loco y Ricardo Forte que era el jefe también. Tenías que llevar el gol”.

Buscar la acción, también es trascendental para un fotógrafo. “Por ejemplo hay una foto de Héctor Campana en Boca y Marcelo Milanesio en Atenas que se cruzan los dos, uno para un aro y el otro para el otro aro. Ayer justamente se lo contaba a Marcelo: yo con la costumbre de observar las  caras pintadas, la acción, el público. Veía que cada vez que se cruzaban para un lado y para el otro se tocaban la mano porque son muy amigos. Hice la foto y salió pero es un detalle que uno lo busca. Y por ahí se da. Normalmente tenés que estar muy atentos a las cosas”.

Eduardo “Chiche” Jápez, “es gran amigo y fotográficamente me hace reír tanto porque vive el juego con tanta pasión que él ni cuenta se da de los movimientos que hace. Entonces, yo me divierto haciéndole fotos a él, a Huevo Sánchez. Hay técnicos que no demuestran nada pero hay técnicos, como el caso de Chiche, que son tan sanguíneos para vivir el juego que te divertís haciendo fotos”.

Las fotos de la familia son primordiales. Hace unos años atrás acá había una revista que se llamaba “Segunda mano”. Yo acá soy de Wilde y mis hijos jugaban en el Club Sporting de Wilde. Se criaron ahí, jugaron al básquet los 3 y después uno es abogado, otro preparador físico y el otro es empleado público así que nada que ver. Gastón que es el segundo mío y vive en Puerto Madryn agarra la pelota y yo le hice la foto. Después, cuando la vi, es como el pelo es como se hace todo un revuelo y fue tapa de “Segunda mano” y la foto es muy buena”.

La secuencia del gol de Diego Armando Maradona a los ingleses. “Recuerdo que Juvenal, cuando llegamos a prensa me dice: Marcelo, tenés el gol. Y le digo: Pascuato, porque el nombre verdadero de Juvenal era Pascuato, si no tengo este gol tengo que mandar un telegrama de acá desde México a Atlántida que renuncia, que no voy. Tenía la secuencia”.

Luego, destacó: “Hay mucha gente que dice que no hay que mezclar las cosas: a mí me tocó estar 52 días, yo fui por 10, me tuvieron 52 días en el sur por el conflicto con Malvinas. En Río Grande, Ushuaia, Malvinas, Río Grande. Estaba con Mario Markic que es el chico que está en TN con “En el camino” y Daniel Tovares que eso otro gran periodista para “Somos”, que ahora vive en Brasil.  Yo te digo particularmente que le quería ganar a los ingleses. Se los quería ganar y uno recuerda muchas cosas vividas que no son agradables pero bueno. Y se dio”.

Generación Dorada. Manu Ginóbili me ha dado muchas fotos, los chicos de la Generación Dorada: Luis Scola, Fabricio Oberto, Andrés Nocioni, se prestaban a las grandes fotos. El triple que erra Nocioni en Japón, la foto quizás no dice nada pero lo que dice la imagen en los rostros que están detrás de ese lanzamiento. Se da, qué se yo”.

Peleando con los deportes. “En los Panamericanos de mandaron a hacer badminton  y cuando entre al estadio pregunté y la pelotita y un señor me dijo: “no, no dice pelotita se dice pluma”. Bueno discúlpeme le dije. Una vez, me mandaron al Luna Park a cubrir vóley. Nunca lo había hecho. Comienza el partido y hago la primera foto: no está la pelota, hago la segunda foto: no está pelota  y dije la mierda estoy apretando lento y me quedé mirando el partido y me di cuenta que el pegaba era el que estaba atrás. Con el tiempo uno se va amoldando a los deportes”.

#Vivo Verde se dio el lujo en el episodio 17 de conocer su historia. Respuestas claras y concisas. Anécdotas enriquecedoras individuales y colectivas que sembraron carcajadas en el mundo del básquet del fútbol y hasta del bádminton. Carlos Marcelo Figueras: un hombre sin fronteras.

Los Comentarios están cerrados.